Talento joven / Premio del público Estoy en un pasillo del colegio con un grupo de compañeros, nos reímos, no sé bien de qué, pero aun así me río. De pronto me doy cuenta de que no debería reírme, porque es infantil reírse sin razón, me siento inmadura, creo que voy a explotar. Pero veo […]
Archivos de Categoría: Cuentos
Talento Breve Mi mamá me dejó al cuidado de mi tío. Guardé silencio como de costumbre. Ivana Victoria González Araos, 16 años,Quilicura . Ilustración: Fabián Rivas.
Talento Mayor Era zurdo y delgado como látigo. Con dedos largos y reflejos de gato, trabajaba alivianando incautos en las calles de la ciudad. Si había que correr, cortaba el aire con su perfil afilado, pero acorralado se terciaba decidido con la izquierda armada. No sabía escribir, pero daba todo por la Paty y el […]
Mención Honrosa Le tomé la mano, se la solté. Rocé sus dedos y los alejó. Nosotros temiendo lo peor, mientras allá en la puerta del metro, una niña y un niño se tragan mutuamente. Diego Ignacio Figueroa Sánchez, 33 años,Puente Alto . Ilustración: Marcela Peña.
Mención Honrosa Rodeada de jóvenes con Hawaianas, trajes de baño y poleras multicolores, la acalorada niña se imagina llegar al mar caminando por la calle Puente. Emilio Osvaldo Caviedes Olivares, 45 años,La Florida. Ilustración: Felipe Echeverría.
Mención Honrosa La multitud se aferraba a la cerradura dorada y sucia de la puerta de vidrio. La puerta estaba tensa y desesperada. El guardia tenía los ojos vidriosos y el aliento a piscola. La liquidación de verano había comenzado. Alejandro Antonio Ávila Moreno, 45 años,Salamanca. Ilustración: Jorge de la Paz.
Mención Honrosa Sabíamos que los de la mesa del lado eran militares retirados. No todos, sólo los que hablaban más incoherencias sobre glorias pasadas. Pidieron banderas y chupallas como cotillón y se pararon a hacer el trencito engalanados como si fueran las Fiestas Patrias. Era inquietante ver sus rostros borrachos, oír sus risotadas, verlos bailar […]
Mención Honrosa Vicente sabe lo difícil que es un amor separado por la distancia. Sin embargo, insiste en escribir cartas para arrojarlas al primer piso del edificio, porque sabe que en algún minuto la niña de abajo las recogerá aunque estén manchadas y desteñidas. Leonardo Andrés Rebolledo Corvalán, 35 años,Ñuñoa. Ilustración: Claudio Salas.
Primer Lugar Les decían los vampiros. Caminaban por el asfalto hirviendo, a paso lento y vestidos de implacable negro. Salían de noche a pasear a su perro, que era negro y se llamaba Fassbinder. Ella estudiaba Pedagogía en Castellano, y él trabajaba en una tienda de animales. No hablaban con nadie. Nunca sonreían. No había […]
Segundo Lugar Viajábamos por Vespucio en un auto robado. Era de noche y caía un granizo negro que apagaba lentamente las luces de la ciudad. Sin hablar, dimos tantas vueltas en busca de guarida que terminamos por conocer de memoria cada calle y paso nivel anegado. Con el rostro en los vidrios, mientras el auto […]










