Primer Lugar
Vamos rajados. Poco falta para ser eyectados a través del parabrisas e incrustarnos en las casas de madera. Atrás, mi madre se balancea con cada curva. —Oye, ya, po. Esto no es nada la Autobahn —le reclamo a Frank—. Fíjate en el límite de velocidad. Las nubes aún tapan las montañas cuando llegamos a la orilla. Hace frío, apenas aclara y no hay turistas. Frank sostiene a mi madre en brazos. —Ya, mamá. Hasta acá llegamos. Con los pies en el agua, espolvoreo el contenido del ánfora en el río. Las cenizas se mezclan con los minerales de la cordillera.
Ana Schmitz-Fuentes, 45 años, Ñuñoa.
Ilustración: Andrés Miquel Calorio

