Segundo Lugar
Cuando me pica el cuerpo por el mar, vengo al río. Se ríen: «Eso no es agua». Yo igual me apoyo en la baranda y miro cómo corre lo poco que trae, como si la ciudad no pudiera cargar con su propia sed. A ratos brilla, a ratos suena a fierro. A veces huele a fruta golpeada; a veces a nada, a puro cemento. Un cabro lanza piedritas. Otro saca fotos con filtro de atardecer. Me saco las zapatillas. «¿Qué hací?», pregunta mi pololo. «Me mojo los pies de mentira», digo, y nos quedamos escuchando olas donde no hay.
Donald Mc Leod Bravo, 37 años, Las Condes.
Ilustración: Catalina Tapia @catandina

