Premio al Talento Mayor
Al raspar el sarro de la antigua copa de agua de San Ramón Norte, el metal soltó un suspiro pútrido. Allí, atrapado en el agua lluvia estancada, un cadáver de ojos lechosos hablaba a quienes bebían de su greda. «Tengo sed de justicia», murmuraba por las cañerías hacia la Escuela 141. Sus palabras, amargas como el óxido, infectaron los estómagos en calle Manuel Rodríguez. Ahora los vecinos no hablan, solo repiten los lamentos del muerto. Dicen que el agua sabe a un crimen sin castigo y a la resistencia de un barrio que se niega a morir en silencio.
Juan López Baldomá, 71 años, Conchalí.
Ilustración: Ignacio Rodríguez @el____nara

